Lo esencial 🐕
- El ratonero valenciano es una raza canina española pequeña, originaria de la Comunidad Valenciana
- Tradicionalmente se usaba como cazador de ratas de agua y roedores en la huerta y las acequias
- Consiguió el reconocimiento oficial en 2004 y su reconocimiento internacional por la FCI en 2022
- Pesa entre 4 y 8 kg y mide entre 29 y 40 cm, según el sexo
- Hoy vive sobre todo como perro de compañía, fiel y muy vigilante
Si buscas una raza con historia propia y carácter marcado, el ratonero valenciano es una buena candidata a conocer. Se trata de una raza canina española de tamaño pequeño, nacida en la Comunidad Valenciana y ligada durante generaciones al trabajo en la huerta y en las acequias.
Durante décadas fue, sobre todo, un cazador de ratas de agua imprescindible para los agricultores de la zona, capaz de despejar terrenos y almacenes de roedores con una agilidad fuera de lo común. Esa utilidad práctica explica buena parte de su carácter actual: despierto, valiente y muy atento a lo que ocurre a su alrededor.
Con el paso del tiempo, y a medida que la caza de roedores perdía sentido en un entorno cada vez más urbano, esta raza se fue transformando en un perro de compañía apreciado por su fidelidad. El camino hasta aquí no fue inmediato: hizo falta documentar la raza, fijar un estándar y conseguir su reconocimiento oficial, un proceso que repasamos en detalle más abajo.
Qué es el ratonero valenciano y de dónde viene
El nombre oficial de la raza es «Perro Ratonero Valenciano», aunque en valenciano se la conoce como «Gos Rater Valencià». A lo largo de su historia ha recibido otras denominaciones locales, como «Ratador Valenciano», «Fusterierets», «Perro Albellons» —en referencia a las acequias o «albellons» donde faenaba desde el siglo XVIII— o «Perro de la Huerta», recogido en textos antiguos bajo el nombre científico Canis villaticus. También se le ha llamado, de forma más coloquial, «perro barraquero».
Conviene aclarar un matiz importante: el nombre «Ratonero» no es exclusivo de este perro. En la Comunidad Valenciana existe también un murciélago, el Myotis capaccinii, conocido igualmente como «ratonero valenciano». Se trata de dos animales completamente distintos que solo comparten denominación popular.
El origen de la raza está ligado al territorio de la huerta valenciana, donde su función como cazador de roedores resultaba especialmente útil. Su documentación sólida arranca a finales del siglo XIX, según recoge la Real Sociedad Canina de España, aunque algunas fuentes sitúan de forma más prudente sus primeros rastros en tradiciones orales anteriores. Su historia aparece además vinculada al auge de la huerta y del cultivo de la naranja, actividades que marcaron buena parte de la vida rural valenciana. Dentro de la clasificación internacional, el ratonero valenciano pertenece al grupo 3 de la FCI, el de los Terriers.
Historia y reconocimiento oficial de la raza
El camino hacia el reconocimiento oficial del ratonero valenciano fue largo y estuvo marcado por hitos concretos. Un primer paso relevante llegó en 1994, cuando se presentaron 23 ejemplares en la Exposición Canina de Valencia, examinados por Franco Ricart Martínez, un momento clave para empezar a fijar el tipo racial.
En abril de 2003 se solicitó formalmente la reconocimiento oficial ante el Comité de Razas de Ganado de España, con respuesta favorable. La confirmación definitiva llegó el 30 de marzo de 2004, mediante la Orden APA/807/2004, publicada el 24 de marzo de ese mismo año, que fijó también el estándar racial. A partir de entonces, la Asociación Nacional del Gos Rater Valencià (ANGRV) abrió los registros iniciales de la raza, y entre 2004 y 2006 se sucedieron presentaciones en Jerez, Valencia, Madrid y Castellón.
La caracterización científica de la raza avanzó también gracias a la tesis doctoral de la veterinaria María José Cárcel Rubio, que aportó una base técnica sólida al reconocimiento. El salto internacional llegó bastante después: el 21 de junio de 2022, la FCI reconoció oficialmente la raza durante su Asamblea de Madrid. El estándar FCI vigente lleva el número 370, se publicó el 14 de septiembre de 2022 y sitúa a la raza en el grupo 3, sección 1, sin prueba de trabajo. Antes de ese reconocimiento, el 12 de noviembre de 2017, la raza ya se había presentado en el World Dog Show de Leipzig.
Sobre el origen más antiguo de la raza conviene ser prudentes: algunas fuentes sitúan su existencia ya en el siglo XVI, aunque esta referencia aparece señalada como «cita requerida» y debe entenderse más como tradición transmitida que como fecha documentada con solidez. La documentación fiable, como se ha señalado, comienza en el último tercio del siglo XIX.
Cómo es físicamente el ratonero valenciano
El estándar racial del ratonero valenciano fija medidas concretas que permiten reconocer con precisión a un ejemplar típico. Se trata de un perro pequeño, atlético y de aspecto cuadrangular, con una musculatura marcada y una agilidad que destaca especialmente en el salto.
| Característica | Datos |
|---|---|
| Talla | Machos 30-40 cm (ideal 36 cm); hembras 29-38 cm (ideal 33 cm); tolerancia de 1 cm |
| Peso | 4 a 8 kg, tanto en machos como en hembras |
| Complexión | Pequeña, atlética, aspecto cuadrangular, musculatura marcada, muy ágil, gran capacidad de salto |
| Pelaje | Corto y fino, no más de 2 cm |
| Color | Predomina el tricolor (negro y fuego con manchas blancas); también negro-fuego, blanco-negro, blanco-canela, marrón-fuego o blanco-marrón, además de colores sólidos canela y negro |
| Orejas | Erguidas, de tamaño medio (unos 10 cm), triangulares |
| Cola | Tradicionalmente amputada; hoy suele dejarse íntegra, y existen ejemplares anuros de nacimiento |
| Descalificantes | Albinismo, agresividad o timidez extrema, prognatismo, color de manto ajeno al estándar |
Los dos estándares de referencia manejados por los clubes de raza —el de la RSCE y el publicado en caninanacionalaccam.es— coinciden en lo esencial (talla, peso, colores) aunque divergen en algún detalle fino de proporciones craneales, como la relación entre la longitud de la cara y la del cráneo. Ante esa discrepancia, lo más fiable es quedarse con los datos en los que ambas fuentes están de acuerdo.
Carácter y temperamento del ratonero valenciano
Quien convive con un ratonero valenciano suele describirlo como un perro vivo, alegre y con un punto de nerviosismo natural, siempre atento a lo que sucede a su alrededor. Es un animal cariñoso y fiel con su familia, aunque no se muestra especialmente abierto con las personas desconocidas, algo coherente con su pasado como perro de granja y de guarda.
Esa misma personalidad se traduce en valentía: tanto en la caza como en la defensa de su territorio, no se arruga fácilmente. Aprende con rapidez, lo que facilita su educación si se le dedica tiempo y constancia desde cachorro.
Como guardián resulta excelente: en cuanto detecta algo inusual, avisa con ladridos, una cualidad heredada directamente de su función tradicional de vigilancia en la huerta y en las masías valencianas.
Para qué se usaba y se usa hoy el ratonero valenciano
La función original del ratonero valenciano estaba muy ligada a la vida agrícola: se empleaba para cazar roedores en cuadras y almacenes, eliminando ratas escondidas entre la paja. Su papel más característico, sin embargo, era el de auxiliar en la caza de la rata de agua o rata del arroz (Arvicola sapidus), un roedor de unos 22 cm, con el dorso oscuro y el vientre más claro, muy presente en los pueblos ribereños de la Albufera. Esta caza se practicaba tradicionalmente entre septiembre y febrero.
El método era tan artesanal como eficaz: el cazador utilizaba un «farol» —un gancho de hierro— junto con una «rótula», una especie de red en forma de embudo que se colocaba en la entrada de la madriguera. El perro se encargaba de sacar a la rata de su escondite, que el cazador remataba o que el propio perro enfrentaba directamente. En una época de escasez, la rata de agua llegó incluso a apreciarse como ingrediente de la paella.
El ratonero valenciano también se usaba para la caza del conejo y en las «tiradas de zorzales», donde destacaba por su resistencia, capaz de trabajar durante horas sin mostrar signos de fatiga. Con la desaparición progresiva de la huerta valenciana por el avance de la urbanización, esta caza tradicional cayó en desuso, y el perro se fue adaptando de forma natural a la vida doméstica como perro de compañía, papel que desempeña hoy en la mayoría de los hogares que lo tienen.
Cuidados básicos y vida como mascota
El pelaje corto y fino del ratonero valenciano, que no supera los 2 cm, hace que su mantenimiento sea poco exigente: un cepillado sencillo y regular basta para mantenerlo en buen estado, sin necesidad de cuidados especializados.
Se trata, eso sí, de un perro muy activo y ágil, con una notable capacidad de salto, por lo que necesita ejercicio regular y espacio suficiente para gastar energía. Un piso pequeño sin salidas frecuentes no es el entorno más adecuado para su temperamento.
Un detalle a tener en cuenta
- Su carácter vigilante y aboyeur lo convierte en un buen perro de guarda
- En zonas urbanas, cerca de vecinos, conviene trabajar esa tendencia a ladrar desde cachorro
- Su piel, muy fina y pegada al cuerpo, lo hace algo más sensible al frío que razas de pelo largo
No existen fuentes que detallen un protocolo preciso de alimentación o de frecuencia de cepillado para esta raza, así que lo más honesto es mantenerse en recomendaciones generales, coherentes con su pelaje corto y su nivel de actividad, sin inventar cifras que ninguna fuente respalda.
Cómo elegir un cachorro de ratonero valenciano
Al buscar un cachorro de esta raza, lo más recomendable es acudir a criadores aficionados cuyos reproductores cuenten ya con el reconocimiento de raza oficial. Este reconocimiento certifica que los progenitores han sido declarados «aptos para la cría», es decir, libres de los defectos descalificantes o graves que recoge el estándar.
Entre los puntos que conviene revisar en un cachorro está la mordida en tijera, una dentadura correcta que tanto el estándar oficial como el club de raza señalan como uno de los aspectos a controlar antes de decidirse.
Elegir bien desde el principio, con reproductores certificados y una dentadura correcta, es la mejor garantía de quedarte con un ratonero valenciano sano y fiel a las características de su raza. Si te has enamorado de su carácter despierto y de su historia ligada a la huerta valenciana, ahora ya tienes las claves para dar el paso con confianza.
